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junio 10, 2020

A la luz de la Enseñanza gnóstica, como siempre se expresa en estos artículos, queremos compartir algunos puntos fundamentales sobre la creación de los traumas en la infancia.

Es importante atender al modo de cómo llevar a cabo la educación de los hijos, para su crecimiento y desarrollo armonioso desde la infancia.

Consideramos que hablar de la educación de los hijos siempre debe tener como objetivo principal que crezcan saludables, felices y con seguridad en la vida.

Vamos a hablar, por tanto, de un tema a menudo ignorado en los hogares, pero muy estudiado en todos los países y podemos encontrar al respecto múltiples publicaciones de psicología. Conozcamos un poco el trauma emocional o psicológico.

Los traumas en la infancia –¿Qué es un trauma en la infancia?

Trauma es una palabra que proviene del griego y τραῦμα (traûma) ‘herida’.

1. m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.

2. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.

Lo que hace el trauma es desequilibrar el sistema mental del sujeto y su existencia desde el punto de vista de las emociones. 

Fuente de las definiciones: http://dle.rae.es y http://definicion.de

Según un estudio psicológico americano, por citar alguno, en hogares con circunstancias consideradas como normales, se originan como mínimo unos 250 traumas en los niños.

Y en hogares con problemas de diversa índole (económica, social, conflictiva, etc.) este número se multiplica enormemente.

Es decir, un trauma no sólo se produce cuando hay circunstancias especiales de accidentes, falta de seguridad, protección o casos de violencia en el hogar, por ejemplo, sino que en el trato diario con el niño se pueden causar daños graves, a la hora de enseñar o educar.

Quizá, enseñamos lo que nos enseñaron; educamos, como nos educaron y muchas veces, sin querer, cometemos los mismos errores que nuestros padres cometieron con nosotros.

Pero aquellos que sufrieron, siempre quieren que sus hijos vivan mejor y más felices, por eso, en estos breves minutos, vamos a repasar algunos aspectos de la psicología gnóstica, que ayudaran a los padres y educadores en la convivencia con los niños y adolescentes.

Los efectos de un trauma en la infancia consiguen conformar una personalidad que le puede impedir tener iniciativa, seguridad, incluso llegar ser violento, incomprendido o adicto.

Ante todo, ¿por qué se dice que se causa trauma a un niño? Un niño tiene una condición de inocencia y es delicado, porque va a absorber todo lo que vea, oiga, viva, etc.

Los efectos no siempre son para madurar y ser fuertes, sino que consiguen lo contrario, conformando una personalidad que el día de mañana, le puede impedir tener iniciativa, seguridad, etc.; por no hablar de padecer trastornos alimentarios o adicción a sustancia nocivas, ser violento, incomprendido, y al fin y al cabo, infeliz en su vida.

Es trabajo y responsabilidad de los padres, el tratar de darle un ambiente lleno de amor y armonía al bebé, niño, adolescente, joven que viva y se desarrolle correctamente.

Pero también, si los tenemos cerca, debemos ser ejemplo y contribuir a su felicidad y desarrollo armonioso en los aspectos físicos, biológicos, psicológicos, mentales, etc.

Los traumas en la infancia – Hay palabras que hieren y puede marcar de por vida con un trauma el corazón y la sensibilidad de cualquier persona, desde la infancia.

Al igual que hay palabras que dan armonía, amor, etc. así mismo, hay palabras que hieren y puede marcar de por vida el corazón y la sensibilidad de cualquier persona, pero en especial, de un niño o niña y si proviene de parte de un padre o madre, el dolor es más intenso ya que, por naturaleza, el progenitor es superior, sabio, poderoso, etc. a ojos de un hijo/a.

Vamos a tratar brevemente unos puntos o ejemplos, donde nos podemos dar cuenta de la importancia que tiene el modo en que nos dirigimos a los niños.

Muchas veces inconscientemente les hacemos daño, causando un nuevo trauma, por eso deberíamos considerar aplicarlos a la hora de enseñar, educar o relacionarnos con ellos.

Estos puntos pueden ser delicados cuando se comentan, pero si recordamos que estas cosas las hicieron con nosotros y aun nos duelen, con más razón trataremos de no hacerlas a los niños que nos rodean.

Por otro lado, tocaría aplicar la comprensión para acabar con los traumas y resentimientos causados en nosotros.

Lo pasado debe servirnos para saber qué no hacer y no darle vueltas en la mente, pues eso sólo empeoraría nuestro trauma.

Los traumas en la infancia – Algunos ejemplos de la creación de los traumas en la infancia:

1. Cuando se le dice que es un bobo, tonto, imbécil, ignorante, etc.

En el fondo se lo cree, ya que queda marcado en el subconsciente y se acordará siempre que se lo dijo alguien superior, como su madre, madre o tutor.

El hijo…          Debe comprender que eso no es verdad.

El padre…       Debe aplicar amor en el hijo y hablarle con otras palabras.

Daños: complejos de inferioridad, rompe comunicación, alimenta odio, resentimiento, rencor, instinto brutal, crea rechazo a quien le dice esas palabras, se pierde amistad, confianza, etc.

2. Cuando se le compara con una persona que no tiene un comportamiento correcto o con un niño perverso, travieso o con un delincuente.

1º. Creerá lo que le dicen.

2º. Creerá que sus Padres no le quieren y eso causará resentimiento.

3º. Creerá que no puede mejorar.

4º. Querrá demostrar que no es verdad, haciendo otra actividad diferente, donde pueda superarse, causando rechazo hacia lo que le han recriminado.

5º. Peligro de caer en drogas, adicciones, vicios y si es referente a los estudios, querrá en dejarlos.

Daños: Sentirá falta de apoyo en el hogar, busca refugio en modas o quizá malas compañías.

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